En el dinámico y cada vez más competitivo mundo de la manufactura, el tiempo es un recurso valioso. Cada minuto de inactividad en la producción se traduce directamente en pérdida de ingresos, retrasos en las entregas y posibles daños a la reputación de la empresa. Por ello, evitar paradas y mantener las líneas de producción en funcionamiento son objetivos fundamentales para cualquier operación industrial.
Perder tiempo por fallas o averías de las máquinas es un golpe devastador para fabricantes grandes y pequeños. Según Deloitte, las paradas no planificadas cuestan a los fabricantes industriales unos 50 mil millones de dólares al año. Para evitar estas costosas catástrofes, cada vez más fabricantes están implementando mantenimiento preventivo en su maquinaria.
