El entorno físico de la fábrica moderna está cambiando, y gran parte de ese cambio lo impulsan las personas que trabajan allí cada día. Si se observa la mayoría de las plantas de producción actuales, se encuentra una fuerza laboral con una experiencia invaluable, pero que también enfrenta nuevos retos físicos. Muchas empresas manufactureras dependen de trabajadores que, a medida que avanzan en sus carreras, siguen siendo uno de los mayores activos de la organización. Sin embargo, este grupo también requiere apoyos específicos para mantenerse productivo y saludable. A medida que los empleados permanecen más tiempo en sus puestos, el desgaste físico acumulado por el trabajo manual se convierte en una preocupación importante tanto para el individuo como para la empresa.